lunes, 23 de marzo de 2015

Por qué Susana sí

Ayer fueron las elecciones al Parlamento Andaluz. Estoy triste por muchos motivos pero mis ideas políticas profundamente arraigadas, -políticas, no partidistas- que no han conseguido deslucirse aún del todo, dicen que en el fondo no está tan mal. Os cuento: los andaluces pecamos de dos grandes cosas: somos unos conformistas y nos da igual la honestidad. Puede parecer irrespetuoso y simple, pero es cierto. Andalucía ha sido socialista durante 33 años y va a serlo durante otros cuatro más,le pese a quien le pese (y tengo constancia de que pesa a muchos). No por mayoría absoluta, pero sí contundente y mi particular visión de la que se mantiene como presidenta de la junta, Susana Díaz, me hace pensar que era la única motivación de estas elecciones: ganarlas y quitarse de en medio a Izquierda Unida. Recuperar la 'estabilidad' de gobernar sola. Y tan bien. Claro que todos, comenzando por ella misma, sabíamos que iba a ganar. El argumento cobarde de en comparación con otras comunidades no estamos tan mal ha hecho mucho en las cabezas de los electores; la necesidad de contrarrestar al PP también. Y la costumbre. Otra vez, la base del bipartidismo: votar a PP o PSOE porque es lo que hay. He de suponer que los ERE, si importan a alguien, es a ese 40% de andaluces que -como yo, aunque por otros motivos- no han votado. O a los que han sido partícipes de esos 15 escaños de Podemos y los 9 de Ciudadanos.

La verdad, mirando desde el prisma de un millón y medio de votantes, es que no estamos tan mal. Andalucía es la comunidad autónoma con más paro pero también la que más gente tiene. Y su población es la que más becas, ayudas, cursos de formación etc recibe. Aquí no se han privatizado hospitales; mejor o peor sigue habiendo 47 hospitales completamente públicos. La Junta de Andalucía mantiene las tasas universitarias en las mínimas posibles mientras que en otras comunidades llegan a duplicarse y ofrece becas para alumnos que no pueden acceder a las del Ministerio de educación. Las becas escolares y la gratuidad de libros se mantienen; en conclusión: la educación está garantizada y esa es la base de todo lo demás. Así podría seguir un rato. La Junta de Andalucía es una corrupta, hace las cosas lento y mal. Pero las hace. El caso de los ERE demuestra que las raíces del PSOE están tan podridas como las del PP y que encima la pobredumbre está arraigada donde más duele: en casa. Donde han gobernado 30 años y van a seguir haciéndolo. La gente sabe que Griñán y Chaves están imputados, que han estado metiendo mano mientras estaban arriba y que ni siquiera han tenido la decencia de dimitir de su escaño en el Parlamento Andaluz. Pero no les importa. Quitando a los afiliados y votantes fijos que cada partido recoje bajo su ala -ya sea con subvenciones, amiguismos, enchufes o cualquier cosa que implique un beneficio a cambio del voto- hay un gran número de votantes que siguen eligiendo al PSOE porque les conviene.

Nos roban, sí. Pero menos que los otros. Nos roban pero no recortan; nos roban pero nos dan de comer. La gente, tal y como ha sido siempre, piensa de manera egoísta y en cierto modo lógica: si el PP está recortando en toda España y la Junta de Andalucía con el PSOE no recorta lo importante es evitar que el PP salga en Andalucía. Y la única forma de evitarlo es usar el voto de manera útil: votando al partido que está en el gobierno y va a salir seguro.

El problema y lo triste de todo esto: que PP y PSOE ya no son lo que hay. Los quince escaños que ha conseguido Podemos son pocos, pero seguro que han hecho chirriar los dientes a más de uno. Andalucía, que no ha sufrido tanto al PP como el resto de España mira a Podemos con más desconfianza que las demás comunidades. Teresa es una extraña y sin embargo, ha conseguido hacerse notar. Pero la gente no cree en el cambio. Podemos está ahí; bien. Pero no lo suficiente. Es inevitable que el voto cómodo y útil sea prioridad ante un voto arriesgado: son mejores sí, pero no van a ganar. Ayer leí que el cambio 'será generacional o no será' y supongo que ahí está la clave. En los jóvenes y no tan jóvenes que no apuestan por lo malo conocido, en los que todavía se indignan porque no entienden que la gente no reaccione. En los que entienden y piensan y en los que no entienden pero están descontentos y quieren mejorar. Estoy triste por los indiferentes, por los conformistas y por los que no quieren arriesgarse. Aunque los entiendo, estoy triste por ahora y por después. Puede que estos resultados no sean extrapolables de una manera simple al resto de España pero la lección que se lee entre líneas es una clara advertencia de cara a las generales: el cambio está asomando, sí. Pero somos nosotros los que no estamos listos todavía. Ni lo estaremos en unos meses.

Me resulta inevitable mencionar a Izquierda Unida por motivos personales; ellos son una de las espinas más dolorosas que me han dejado clavadas estas elecciones. Han sido como el hermano pequeño castigado por no sacar sobresaliente mientras al mayor se le premia por suspender solo tres; parte de lo viejo, una opción desechada y no real. Una 'verdadera izquierda' que no reluce y que se ha rendido en la campaña antes de empezar a luchar. Son el daño colateral de Podemos y después de esta estrepitosa caída lo único que queda es obviar esa sensación amarga de que otros se han llevado el trabajo propio y luchar por renovarse. Porque ahora, con sus más y con sus menos hay cinco partidos representados en el parlamento y con sus más y con sus menos los minoritarios están ahí, sin ganas de estrecharse las manos. Y eso es la base de la democracia; distintos caminos para un objetivo común. Al fin y al cabo, no son ellos el enemigo.

3 comentarios:

  1. "los andaluces pecamos de dos grandes cosas: somos unos conformistas y nos da igual la honestidad. Puede parecer irrespetuoso y simple, pero es cierto."

    Chapó.

    Aunque yo añadiría otra cosa más: somos una tierra con un profundo arraigo a las tradiciones, tanto, que tenemos una sociedad llena de ateos y agnósticos que son cofrades por no decepcionar a su ascendencia, de la misma manera que hay quien vota al PSOE por la ilusión paterna del PSOE de los ochenta.

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    1. Yo estoy de acuerdo en eso pero me parece que pesa más la necesidad que las tradiciones -en época de guerra...

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    2. Apreciada Marieta: antes de nada agradecerte el que quieras compartir tu artículo en el muro de Rick´s Café. Te animo a que sigas desarrollando tu vocación periodística. Tienes esa llamada, ilusión, fuerza, inteligencia y sensibilidad. También se nota la visión propia de ciertas vivencias. Te propongo algo: darle una vuelta de tuerca. Si lo haces, publicaré tu artículo -con enlace a tu blog- en la revista dentro de unos diez días. El lunes próximo, Lord Argel -hermano de Shakespeare y Cervantes- publica un artículo en la revista sobre este mismo tema. ¡Feliz fin de semana!

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