En la educación obligatoria se reduce un 40% el presupuesto para libros de texto. En la educación no obligatoria se suben las tasas y los requisitos económicos y académicos para obtener una beca. Wert predica con palabras la necesidad de una reflexión acerca de las circunstancias económicas contemporáneas: nadie debe dejar de estudiar por falta de recursos pero las universidades han de obtener una autonomía que les permita alcanzar la excelencia. Pero no predica con el ejemplo.
¿Es posible que la única vía para mejorar la calidad de la enseñanza en las universidades públicas pase por omitir las características propias y personales de cada alumno incidiendo en las calificaciones totales? No sé si el señor ministro sabe que por mucha gente con pocos recursos que se quede fuera por no llegar al mínimo académico, independientemente de su capacidad o grado de esfuerzo, no van a entrar más ricos inteligentes. El dinero no garantiza la valía, pero por lo visto sí las oportunidades.
No hay comentarios:
Publicar un comentario